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© 2014 Elizabeth Vorony

jueves, 25 de julio de 2013

Hormona y obsesión no es igual a amor.
Clásico : Aventar la piedra y esconder la mano, tan antaño como el sexo tumultuario....
Podré respirar cuando el dolor de tus dientes te aprisionen la labia inexistente...
Abrir los ojos a la muerte y cerrar la boca a la vida, orgasmo normal de un ente errante.
Es más puta la que engaña a su pareja, que aquella que tiene sexo casual, responsable y sin compromiso.
La mujer con todo y su enervante perfume sexual no es más que un punto de reunión de sedientos corceles solitarios e infelices.

Sólo los locos y los artistas pueden diferenciar al depresivo del mártir.
La gente sencilla no tiene que ser aburrida, hablamos simplemente de la carencia de pretensión, inseguridad y prepotencia.
Cuando se entienda la diferencia entre ser y estar se sabrá que la mayoría de los problemas son sólo absurdos instantes disfrazados de catastróficas injusticias.

jueves, 11 de julio de 2013

¿Qué es el dolor? ¿Tiene que ser algo precisamente adverso? También se sufre en el regocijo ...

lunes, 1 de julio de 2013

Esa asfixiante evocación de hallarse amado y precisado; aquel cruel amanecer escarlata, orgía de nubes ponzoñosas portadoras de una maldita infección de premoniciones que te erosionan la mente, larva de impulsos y temores, hiel de anhelos lacerantes que no logras desprender de tu ultrajado y malversado pecho, volcán subconsciente de cenizas frívolas que te succionan la vida como sanguijuelas.

Fantasmas de risas que hipnotizan el ímpetu y mastican tus posibilidades; rastreros infelices que incendian paraísos tangibles; aquellas amargas voces infernales que anidan en brutales abortos previos. Leyenda de ignorancia e inseguridades colosales, sugerencia exasperada por increíbles justificaciones no mundanas y milagrosas.

Esa atadura vil e hipócrita que tan idolatrada y erróneamente ha sido impulsada a través de toda la condenada historia del hombre, aquella estela de bioquímica maldita y voraz; engreída y enmascarada meretriz acristalada entre ciencia y divinidad, impostora de triunfos y virtudes, mojigata del deseo y la libertad, horror de la introspección y fortaleza individual. Presagio de la extinción y antagonista oriundo del raciocinio; omnipotente masacre invicta.