Tengo la peor maldición de todas; un cuerpo.
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© 2014 Elizabeth Vorony
lunes, 11 de noviembre de 2013
Lo absurdo no es incubado en el medio si no en el receptor, no existe nada irrelevante que habite en la fanfarronería o en la vulgaridad, en el egocentrismo o en lo patético. Es el ojo y el oído predispuestos a evaluar hambrientos y miserables cualquier simple acto random de libertad de una mente ordinaria.
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