Me voy a la tierra del velero de humo, aquella tierra dónde mi carne no existe y mis huesos son ligeros cómo ramas.
Me voy a dónde mis caderas son delicadas y mis pechos sutiles, dónde el dolor no existe y el hambre no carcome la coherencia.
Me voy en mi velero de humo, navegando sobre nubes de éxtasis, bajo el eterno arcoiris de la perfección...
Ya no existe un solo sol que me caliente, el dolor me ha hecho anhedonica, he perdido mi brújula, la que siempre amé y admiré...
Putrefacto estás en el infinito, nuetres el subsuelo que alguna vez me llevaste a disfrutar, padre mío ¿Dónde estás ? muero sin tu prescencia todos los días, y siento que me llamas, ya alucino ver tu rostro y escuchar tus pasos...
¿Estoy loca?
Se desgarran las quimeras que construimos, el hedor de tu auscencia me seduce, me hace sentir que debo continuar quizá de la otra manera...
Mis demonios me atormentan me consuelan, me abrazan y me asfixian... ¿Dónde está mi norte?
El ardor en mi pecho es indescriptible, y quiza soy egoista, y quizá no puedo hacer mas que conmiserarme, pero nadie me enseño el camino sin mi héroe...
Un día dijiste que querías que fuera mejor que tu, y eso perdoname Charly, es imposible, soy tu sangre pero no soy ni seré la mitad o un tercio de lo que tu fuiste...
Espero pronto estar junto a ti... no tolero más este lío de vivir...