Cada minuto esperado es un minuto al aire y un minuto envuelto en llamas, retorcido hasta el punto en que se ha desvanecido.
Hoy el cielo dejó soltar esa tempestad que tenía guardada y que ya le pesaba a la par de mis emociones y recuerdos mis lágrimas brotaron y el olor de tu piel se quedo plasmado una vez más en mi pecho, pelo y en mi escencia, para la eternidad.
Hoy las heridas fueron vendadas y aun que aún duele cuando las toco un día sanarán y mi esencia estará feliz de ver al pasado y encontrarme tan fuerte.
Por que el tiempo vivido ya nadie nos lo arranca y a pesar de todo las secuelas de esta historia siguen encendidas y es precisamente aquella pequeña chispa la que nos da esas fuerzas para seguir de pie.
Por que creamos juntos una obra de arte que ahora mismo esta orgullosa de nosotros y nos mira a travez de las pupilas que nunca pudo abrir, nos abraza con su recuerdo y nos levanta con su inocencia, aquella por la cual perdió la vida y por la cual conocimos la sensatez.
Y al igual que ese día, estamos en el proceso y el proceso quema las entrañas y pulveriza las ideas... Pero al igual que la sangre derramada y las batallas nocturnas por la decisión tomada un día estornudaremos los dos sin que exista dolor alguno, tan solo un bello recuerdo y una hermosa enseñanza.
Cada segundo que pasa es un segundo masoquista y un segundo verdugo, un instante cómplice de otro y que como el Ave Fénix me hace resurgir de las cenizas.
" Siempre adelante, Siempre arriba "
A Daniel Alejandro Rodríguez Razo

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