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© 2014 Elizabeth Vorony

domingo, 7 de marzo de 2021

Enamorarse es incómodo...

... es torcer tu cuello para asfixiarte en el sudor de su axila mientras él se ahoga con el cebo de tu pelo entre aquellos edredones sucios del recuerdo de otros fluidos...

...es rasguño y caricias en los muslos, miembros calientes y hediondos cómplices de un engaño; irracionales promesas llenas de fundamentos inexistentes...

... es café de olla frío, es una ventana rota vendada de cinta adhesiva y plástico grueso; impulsos fatídicos e inmortales, amalgama de necesidades antropológicas, excusas sociales y exigencias sexuales.

Es esperar un beso rancio en las mañanas, de esos que te vomita el compromiso. Arrastrando tu par de tetas a la melodía de la monotonía, sonriendo fingidamente y provocando aquella pelvis de una vulgar manera apática. 

Enamorarse es confiar tus retorcidos intereses en una empresa de dudosos cimientos, es colocar tus pasionales labios en su fortaleza ambiciosa, sedienta y rosada, aquella que te atraviesa en llanto y euforia...

... es reposar tu entera confianza en una egoísta situación hormonal, romper los parámetros de la coherencia por cientos de noches de estrellas seminales que se funden en mi amable dentadura...

Enamorarse es aventurarse en un viaje sin rumbo ni garantía en una triste balsa de ilusiones de reflejo dorado; quemar nuestra piel con el sol y beber del agua salada únicamente con la esperanza de ver sus tiernos y mentirosos ojos llenos de vida una vez más...

... Enamorarse es incómodo ...