Tuve un sueño anestesiado y desollado,
en nubes escarlata en mis propias manos
Inmiscuida estuve en la linfática vereda hostil y en sus ramas me senté
ahí me ahogue desesperada en mi misma por mis cascadas libres de vida...
Puedo asegurar que de las fauces del reptil hambriento,
un ardor mortuorio grita en el silencio de las rosas...
Escribí con arena el canto irisado del recuerdo frágil,
puesto que es aquella carroña la que desprende sus vapores excitantes....
Así pues, un cuervo blanco lleno de plumas hechas de lava llegó a mi en esa siesta nocturna; me sacó los ojos, metálico artefacto, mis entrañas , ya no mías...
Detrás de esa capa de humo óptico, un girasol, no brilla,
se esfuma, en alientos fúnebres salidos de la brisa eterna...
Horrores se desprenden de mis uñas en un segundo tan perenne como la saliva del dragón
¡Estoy descalza volando en el lago gris de tanta anhedonia!
¡Anhedonia mórbida!
Hedor de aullidos en las pupilas ajenas
¡Anhedonia mórbida!
Manjar de los insanos y fruto de los no palpitantes
¡Anhedonia mórbida!
Necrópolis del escritor y el músico dipsómanos
¡Anhedonia mórbida!
Elíseo único, utopía no ficticia y libertad eterna de las almas atrapadas
Tuve un sueño anestesiado y desollado,
en nubes escarlata en mis propias manos...
Iba sola en espinas y cenizas flotantes carcomiendo mis costillas hasta hacerlas de papel...
Iba sola por la mar del cosmos nadando con mis poros deshechos
y fue entonces que un cuervo blanco como el mármol, hecho de lava y roca me susurro al oído...
¿Como pretendes el óbito entender, si tu carne palpita sin entender su prólogo?
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