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© 2014 Elizabeth Vorony

sábado, 8 de junio de 2013

Antifaces de colores invisibles chocaban inquietos contra collares de dientes perlados que roían las carnes pálidas que con el césped contrastaban; doce hermosos pares de pedúnculos rosados y doce hermosos y firmes monumentos masculinos, cabellos rojos, negros y castaños se entrelazan con bosques pequeños y otros no tanto; también hay desiertos ...

¡Valla que estoy disfrutando de este jolgorio!


Una bragadura se ha paseado desinhibida por mi vista, satín entre pernil, y en un segundo al dueño le vuelco...mientras una ninfa de piel lechosa me desgarra el aliento me lame las pestañas
...y un duende de uno ochenta de estatura se apodera de mi coxis cuando un elfo me besa el pelo.

El sol se oculta y las manecillas inquietas y estremecidas bajan de sus actuales en busca de otros horizontes...y en la luna lasciva que hoy nos acompaña se pueden ver las brujas y los magos reflejados en un destello de colores especiales, no mundanos; colores de crápula y vehemencia, que sirven de escenario donde se mezclan las lluvias y las hojas, las brisas y hay también marea roja tan tierna como tan pérfida....

... Un relámpago sobresalta a las criaturas...
No pasa nada... es solo una señal de que la partuza debe continuar...



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