...Parece ahora que aquel cóndor arrogante nos come los ojos y las entrañas con tan solo mirarnos desde la copa de aquel árbol al que nos abrazamos con tanto fervor y al cual ya no podemos recurrir como un refugio, pues una tempestad gélida se apoderó de sus raíces y devoró sus hojas verdes dejándonos en una sequía que pulveriza nuestros poros...
... Parece ahora la agonía carcomer nuestra osamenta, parece ahora nuestra esencia huir en un suspiro y la cordura abandonarnos, parece ahora el dolor y la rabia conquistar nuestras entrañas a la par de las lágrimas vertidas, y es probable que en sus poros el destierro y la melancolía, sus pasiones y carencias un reto por nuestra espuma y nuestra fragancia se hierva entre tempestades en un universo lejano e inverosímil ....

A Matías.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario