Tu impredecible partida se hunde en mi aliento tibio y en mis tímpanos incrédulos, se traduce en paz y recuerdos inmortales en lo efímero de un pestañeo
Sonido inquieto de tiempos remotos que bajo el hervor del olvido decidió tomar su vuelo a un mundo lejano, eterno y fértil.
Armario de secretos intangibles, volcán de incoherencias y alegría, magma que se fue consumiendo así misma en sus propios miedos y carencias, sin lograr mirar las nubes hechas de osamentas, ésas que en su cráter, con carcajadas tipicas de final de siglo, abrazábamos.
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