¿Qué tan estólido se puede llegar a ser?
¿Tan cobarde como cobre y plata en azules y escarlatas?
...Fui al cosmos en una pupila dilatada..
...Colgué mis adoloridas muelas en meteoritos que use tiempo después como estimulantes...
...Fui tan cobarde como cobre y plata en azules y escarlatas...
...Tan estúpida como el etílico hedor danzante de Saturno...
...Así que no resistí la lujuria intravenosa y tomé el primer catamaran que logré divisar entre la ansiedad de mis arterias, la desesperación de mi sexo, la soledad de mis cadenas cerebrales, y la abrumadora sensación de sentirse amado, los excesos estrambóticos, las demencias fomentadas, el pánico colectivo y la airosa cobardía; aquella necesidad enfermiza de anhedonia, esa desesperanza en la felicidad, y la soberbia del placer, la agonía de sentirse esencial y la insatisfacción en un orgasmo culposo....
...Fue de esa manera que aquel navío ostentoso y frío me llevo a esas tierras de nieve amarga, de psicotrópicos frutos- pasaporte a un instante voluble y paralelo- enervante licor del vacío, el suelo infértil e incoloro de la tierra prometida, aquella de dónde fui desterrada por no querer alimentar mi epitafio de bronces polvos de hadas ...
¿Tan cobarde como cobre y plata en azules y escarlatas?
...Fui al cosmos en una pupila dilatada..
...Colgué mis adoloridas muelas en meteoritos que use tiempo después como estimulantes...
...Fui tan cobarde como cobre y plata en azules y escarlatas...
...Tan estúpida como el etílico hedor danzante de Saturno...
...Así que no resistí la lujuria intravenosa y tomé el primer catamaran que logré divisar entre la ansiedad de mis arterias, la desesperación de mi sexo, la soledad de mis cadenas cerebrales, y la abrumadora sensación de sentirse amado, los excesos estrambóticos, las demencias fomentadas, el pánico colectivo y la airosa cobardía; aquella necesidad enfermiza de anhedonia, esa desesperanza en la felicidad, y la soberbia del placer, la agonía de sentirse esencial y la insatisfacción en un orgasmo culposo....
...Fue de esa manera que aquel navío ostentoso y frío me llevo a esas tierras de nieve amarga, de psicotrópicos frutos- pasaporte a un instante voluble y paralelo- enervante licor del vacío, el suelo infértil e incoloro de la tierra prometida, aquella de dónde fui desterrada por no querer alimentar mi epitafio de bronces polvos de hadas ...
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