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© 2014 Elizabeth Vorony

lunes, 1 de marzo de 2021

Él vino en mis sueños perlados, entre soluciones salinas, entrecorrosivas quimeras hechas de lava.

Me tomo por el cuello, me amó nuevamente, me enamoró con las palabras que nunca dijo, me hechizó con las acciones que nunca cometió.

Ésa forma tan salvaje y apasionada con la que me hacía el amor cuando nos fundimos entre la lluvia otoñal, el petricor en el aire y el sudor en nuestras pelvis.

Me tomó por sorpresa bajo la luna llena, mis senos brillaban por su presencia a la par de las estrellas y fue en uno de mis bostezos que a penas ví su rostro desvanecerse en acuarelas fluorescentes, en falacias rimbombantes y cobrardías legendarias, fue cuando logré sentir su aroma, el que se difuminaba con el viento del último día Febrero.

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