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© 2014 Elizabeth Vorony

sábado, 1 de marzo de 2014

Un día te paras frente al espejo y descubres las falacias y te desnudas de elogios, y estás hirviendo en voces antañas y burlas constantes así que gritas para herirlas de muerte, les vomitas sus ácidos polifacéticos e intentas ahogar esa celda en la que te apresaron

Un día te paras frente al espejo y te escupes, lloras tu agonía en completa confidencia a cuatro pupilas serenas, jueces imparciales; y masticas tu temor y el soplo retador de la indiferencia te quiebra el orgullo... 

Un día te paras frente al espejo, carmesí difuso en tus arterias y omóplatos expuestos, caricias lejanas en muslos firmes y cuencas enmarcadas en anemias compulsivas...

Un día te paras frente al espejo y no te encuentras por que estas perdida en poros secos y abstractos demonios de heces líquidas e invencibles quimeras de grasa fétida que se anidan en tus muy mal tejidas y desgarradas percepciones...

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