¿Y si en las entrañas de su carne encuentras huesos de recuerdos?
Tejidos de alambres irreales de un azul fantasmagórico, espectros que señalan en la penumbra hacia el hediondo piso de musgo la salida fácil.
¿Abrirás la puerta?
¿Y que si su oriundo perfume a fiordo te envuelve de nuevo en sátiras terciopelo?
¿No es acaso una patética falacia enrredarle el encaje a la seda?
Yo me esfumo entre las nubes...
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